Hoy me encuentro aquí sentada, mirando al mar pensado en ti. No logro olvidar tu sonrisa, tus ojos que me hipnotizan, creo que todavía puedo oír tu voz diciendo mi nombre, cierro los ojos y noto una pequeña brisa, el olor del mar, y me parece notar que tu me estas tocando, y acariciando. Y eso es simplemente porque te amo.
Mi decepción llega cuando todos esos sueños se rompen al abrir mis ojos, la única compañía un papel y un boli medio gastado. De repente el cielo se nubla, por mi mejilla noto caer una lágrima.
Miro al papel y parece ser que no es la única, ese cuaderno recoge las lagrimas que van destinadas a ti junto con todos esos pensamientos que me gustaría decir.
Me sumerjo en mis pensamientos oigo a niños jugar felices sin ninguna preocupación en un bonito y caluroso día de verano, bueno... bonito para algunos, decido sentarme a la orilla, mientras mis mejillas están bañadas en lágrimas cierro los ojos.
Y vuelves a aparecer tu me sonríes, y... no sé si acercarme, se que solo es una ilusión pero pareces tan real hay plantado, de fondo siguen sonando las felices risas de los inocentes niños, cuando noto caerme algo en el brazo, una gota y otra y muchas más en cuestión de segundos las voces de aquellos niños desaparecen en mi espalda.
Me tumbo, miro al cielo, el sol esta tapado con nubes negras que amenazan con una buena tormenta, miro la grande playa a la derecha nadie, a la izquierda algunas persona que recogen rápidamente. Tengo frío, las gotas golpean mi cuerpo, se que debo irme, pero algo me obliga a quedarme, la esperanza de que vengas por detrás, me ofrezcas tu chaqueta, me abraces y me des calor con tus brazos.
Sigo hay esperando, pero nada no vienes, aunque se que no vas a venir algo en mi dice que si, el que no lo sé, gota tras gota me va mojando más y más, ya no se diferencian las lágrimas que caen por mis mejillas, a las gotas que me golpean, miro al frente, la marea esta subiendo, una ola me cubre entera, parece ser tarde, el frío se apodera de mi cuerpo, y tú de mis pensamientos.
Ya cansada de esperar a que vuelvas sin ningún resultado, me levanto lentamente, cierro los ojos, me doy la vuelta esperando a que estés hay, y me beses que al abrir los ojos me digas que me quieres. me doy la vuelta y espero unos segundo, aunque para mi parecieron horas, abro los ojos, ya no queda nadie en la playa, solo yo que me voy alejando de la orilla, recojo mi cuaderno, donde ya las letras son totalmente ilegibles, mientras me alejo de la playa una última lágrima calló en la arena.
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