Recuerdo cuando era pequeña, que por las tardes iba al parque, de la mano de mi madre, al otro lado de mi padre. Recuerdo que todos los días veía a una pareja sentados en un banco besándose y diciéndose cursiladas al oído. Yo los miraba y me reía, luego decía mira mama se están besando en la boca que asco... Después volvía a reírme, mi madre siempre me respondía que yo dentro de unos años también lo haría y como siempre yo lo negaba y me iba corriendo a jugar.
Hoy paseo por ese mismo parque, solo que ahora estoy sola, paso delante de aquel banco, y veo a una pareja de enamorados sentados en el, lo que me hace recordar aquellos viejos tiempos, sin embargo, miro un lado pero mi madre no está y por supuesto al otro lado tampoco encuentro a mi padre. Vuelvo a mirar a esa pareja, es entonces cuando me doy cuenta de que sus caras me suenan, si era esa pareja que yo recordaba diciendo tonterías entre beso y beso, pero ahora los veo de forma muy distinta. El la toca la tripa y es entonces cuando me doy cuenta de que ella tiene a una criatura creciendo dentro de ella y mi mirada no puede evitar mirar sus manos unidas, las cuales lucen preciosos anillos de oro.
Al darme la vuelta para irme no puedo evitar que se escape una pequeña sonrisita, al pensar en como ha pasado el tiempo y como me ha cambiado.
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